La épica musical de los británicos Muse ha superado esta noche los obstáculos deportivos que había supuesto el cambio de fecha de su concierto en Barcelona y ha resistido con creces en el Palau Sant Jordi, haciendo honor al nombre de la gira de presentación de su quinto álbum de estudio, "The Resistance".
Ni el cambio por la final de la Copa Davis (España-República Checa) ni la fatídica coincidencia con un crucial partido de Champions Barça-Inter han podido esta noche con el trío de Devon que, aunque no ha colgado el cartel de "entradas agotadas" en la primera parada española como en el resto de ciudades, ha demostrado por qué ha cambiado el Palau Olímpic de Badalona -escenario de su última actuación en 2006- por un espacio sólo apto para los más grandes, el Palau Sant Jordi.
Grandilocuentes y sinfónicas, las primeras notas del sencillo de su nuevo disco, "Uprising", han retumbado en Barcelona para dar comienzo a un premonitorio levantamiento del ánimo de sus fieles seguidores allí reunidos, la mayoría jóvenes de entre veinte y treinta años que, antes del concierto y con la radio enchufada, coreaban los goles azulgrana de Piqué y Pedro.
Vestían el escenario tres originales columnas de proyecciones audiovisuales divididas por la mitad, que se han ido transformando, y en medio de las cuales han tocado los tres componentes del grupo los primeros temas "Resistance" y "New Born", canción que ha dado rienda suelta al lado más rockero de la banda.
Un Sant Jordi prácticamente lleno y totalmente entregado ha enloquecido a cada nueva interpretación, aunque especialmente al son de antiguos 'hits' como "Map of the Problematic", "Supermassive Black Hole", del penúltimo disco "Black Holes and Revelations", o temas míticos como "Hysteria" del álbum "Absolution".
Con interludios de metal entre canciones, Matt Bellamy, Dom Howard y Chris Wolstenholme han interpretado hasta ocho temas del nuevo "The Resistance", que recupera la grandilocuencia habitual de la banda.
Curiosamente, el líder del grupo, Bellamy, a quien se le acostumbra ver alternando la guitarra con el piano, sólo ha tocado uno de cola bien entrada la mitad del concierto y en contadas canciones.
Es el caso de la versión del "Feeling good" de Nina Simone, que ha dado paso al respiro más intimista de la noche.
Mezcla del glam rock de los ochenta, el R&B, música disco o, incluso de clásicos, los excesos musicales de Muse han rehuido, como siempre, de la sencillez y han sido acompañados de unos efectos visuales constantes con un fin de fiesta ampliamente aplaudido a base de los míticos "Starlight", "Plug in baby" y un coreado "Time is running out".
Y es que Muse es un grupo venerado para muchos que, de hecho, fue el encargado de estrenar el nuevo estadio de Wembley en 2007 y fue cabeza de cartel en el FIB de ese mismo año.
Sin hacerse mucho los remolones, los ingleses han saciado la sed de sus seguidores con una de las sorpresas de este nuevo disco, la primera parte de la canción "tripartita" de inspiración clásica "Exogenesis: Symphony", eso sí, sin el acompañamiento de la orquesta de 40 músicos del disco, junto a dos antiguos éxitos: "Stockholm Syndrome" y "Knights of Cydonia".
Tras el concierto de hoy, Muse volverá a los escenarios españoles el próximo 28 de noviembre, en el Palacio de los Deportes de Madrid, para seguir su gira por Europa y cruzar el Atlántico hacia USA a mediados de diciembre.








